John Ackerman

Soberanía energética

La Jornada, 15 de Febrero 2021

Por: John M. Ackerman (@JohnMAckerman)

 

 

Las reformas propuestas por el Presidente Andrés Manuel López Obrador a la Ley de la Industria Eléctrica constituyen un primer paso esencial hacia la recuperación de la soberanía nacional y la rectoría del Estado en materia energética.

Las reformas energéticas del Pacto por México aprobadas durante el sexenio pasado buscaron acabar tanto con Petróleos Mexicanos (PEMEX) como con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).  Las modificaciones a la Constitución en 2013 y a las leyes secundarias en 2014 tuvieron el propósito de desplazar estas dos importantes empresas productivas del Estado a favor de los intereses comerciales de empresas privadas nacionales e trasnacionales.

Estas reformas profundamente corruptas, aprobadas por la alianza entre el PRI, PAN y PRD, fueron recubiertas y empacadas para su venta al público dentro de una envoltura supuestamente “modernizadora” a favor de la “competencia” del mercado. Pero la verdadera intención fue saquear los recursos naturales del pueblo mexicano a favor de los intereses de particulares.

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A raíz de las declaraciones de Emilio Lozoya ya sabemos que la aprobación de estas reformas fue aceitada por cuantiosos sobornos a legisladores claves de parte de empresas como Odebrecht. Hoy los mismos partidos del Pacto por México, ahora agrupados bajo el paraguas de “México Sí”, acusan al gobierno de la Cuarta Transformación de ser “irresponsable” y de “traicionar” a la confianza de los inversionistas internacionales por medio de una nueva “expropiación” de la industria energética.

Pero estas voces faltan a la verdad. Lo único que se busca con las reformas es revertir los efectos más nocivos de la reforma energética de Enrique Peña Nieto y poner en orden al mercado energético nacional con el fin de beneficiar a los consumidores mexicanos y a la soberanía nacional.  Si bien es cierto que se trastocarán algunos contratos leoninos y fraudulentos firmados por el gobierno anterior, ello de ninguna manera implica afectación a la propiedad privada o al libre mercado sino que son acciones a favor del Estado de derecho y la competencia leal.

El fondo de las reformas propuestas por López Obrador constituye la eliminación de los subsidios y los apoyos indebidos del Estado hacia empresas privadas de generación de electricidad. Las reformas a la Ley de la Industria Eléctrica de 2014 supuestamente generaron un “mercado libre” entre diferentes proveedores de electricidad, pero en realidad crearon las condiciones para pérdidas millonarias de la CFE.  La ley vigente obliga a esta empresa del Estado a soportar una amplia gama de costos de operación de las empresas privadas y también da importantes ventajas al sector privado por encima de la CFE al determinar las prioridades del “despacho”, o la compra del suministro de electricidad, por la red eléctrica nacional.    

El resultado es que actualmente las centrales eléctricas de la CFE operan a tan sólo el 51% de su capacidad instalada (su “factor de planta promedio”), de acuerdo con un estudio reciente del Centro de Estudios de la Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados. Con las reformas propuestas por el Gobierno Federal, y que ya han sido aprobadas por la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, se aumentaría de manera significativa la utilización de las plantas de la CFE, generando un derrame adicional de recursos para el Estado mexicano de por lo menos 14 mil millones de pesos de inmediato y con un aumento de hasta 135 mil millones de pesos a lo largo de los próximos años.   

La Secretaría de Energía ya había intentado resolver el problema de los subsidios y apoyos indebidos hacia el sector privado por medio de la aprobación de reformas a los reglamentos correspondientes durante el año pasado. Sin embargo, frente a los múltiples litigios en contra que avanzan por el sistema jurídico al amparo de las leyes neoliberales aprobadas por Peña Nieto y sus secuaces, resulta conveniente ahora reformar la ley misma para asegurar jurídicamente de manera más sólida la nueva política energética de la Cuarta Transformación.

Las reformas propuestas por López Obrador se encuentran en perfecta congruencia con la normatividad en la materia, en particular el párrafo sexto del Artículo 27 de la Constitución que señala con toda claridad que: “Corresponde exclusivamente a la Nación la planeación y el control del sistema eléctrico nacional, así como el servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica”.

Tal y como nos lo ha recordado el Presidente López Obrador, se trata de defender el gesto heroico del Presidente Adolfo López Mateos quien el 27 de septiembre de 1960 publicó en el Diario Oficial de la Federación sus reformas históricas a la Constitución en la materia.  En su “Carta al pueblo de México” publicada ese mismo día, López Mateos anticipa que “en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros”.

Ello es precisamente lo que ocurrió durante el sexenio pasado y el masivo voto ciudadano a favor de Morena en 2018 tuvo precisamente la finalidad de corregir por esta traición al pueblo de México implementada por los partidos ahora agrupados bajo la bandera de México Sí.

www.johnackerman.mx

John M. Ackerman

John M. Ackerman

Director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) e Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Escritor y activista. Doctor en Sociología Política y Doctor en Derecho Constitucional.

Comentarios

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  • Muy acertado el artículo, es cierto que las medidas del Presidente respetan el «libre mercado» aunque al imponer reglas claras para defender los intereses de México, rompen con las costumbres establecidas por el neoliberalismo. Por eso el escándalo que se ha armado de parte de los intereses afectados y los medios conservadores. Es importante que esto se conozca, lo voy a tratar en el próximo artículo mío que ya viene.

  • El valor de publicar esta opinión el mismo día que ocurre el cuarto apagón masivo en el país desde que AMLO llegó a la presidencia dice todo lo que hay que saber de esta administración.

    Dice el Dr. Ackerman que ahora que le permitan a la CFE quemar combustóleo que le sobra a Pemex para generar electricidad, el gobierno mexicano obtendrá más recursos, y cómo no, si los que pagamos la electricidad somos los mexicanos. Pudimos pagar menos con electricidad más limpia y barata y matar menos gente sin dañar tanto el ambiente, pero no, AMLO quiere que CFE meta dinero a las arcas públicas. Y por qué? Bueno, no olviden nunca que la CFE condonó miles de millones de pesos de deudas a seguidores de AMLO y pues así cómo no va a hacer falta dinero.

    Y lo mismo de siempre. Dicen que hay contratos leoninos, que había corrupción, saqueo, etc. Al día de hoy no hay ni una sola persona consignada por esto.

    Lo único que ocurrirá es que van a entrar demandas internacionales por esta tarugada y no van a poder cambiar nada. Si tan solo en vez de destruir, limpiaran y mejoraran, quizás este gobierno triunfaría. Pero no, les da mucha pereza trabajar, es más fácil destruir.

    Si alguien se acuerda de los constantes apagones que había antes, pues prepárense que vamos de vuelta, qué no ven que la valiente gesta heróica de los sesenta volverá a pasar como si el mundo no hubiera cambiado nada en 60 años.

    • Recuerdo el gasto de Pemex y CFE al sindicato de cada empresa, la estrategia fue comprar líderes, después hacer trampas administrativas, luego robar el combustible, pedir préstamos indiscriminados, hacer contratos para mantenimiento invitados los particulares, llegó Fox, con barril de petróleo en 153 dólares, durante tres años, donde está el dinero, un buen rayo lo chamusque, hizo negocio para sus entenados, Calderón pidió dinero y se trajo a su pareja el español Muriño vendieron hasta la caca de los baños a sus amigos. Peña solo recogió las babas; era tonto.
      Finalmente la quebraron Pemex.
      Y la CFE. Miserables.
      Cuanta maldad, salieron peor que los políticos de cualquier otro País. Malditos Mal nacidos.

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