John Ackerman

Retroceso democrático en el Congreso

La Jornada, 9 de septiembre, 2019

Por: John M. Ackerman (@JohnMAckerman)

 

 

La llegada de Laura Rojas y Mónica Fernández a las presidencias de la Cámara de Diputados y el Senado de la República implica un retroceso en materia democrática. Si bien se cumplen los importantes principios de no reelección y paridad de género en ambos recintos parlamentarios, en el fondo estos relevos obstaculizan la consolidación de la nueva hegemonía democrática que requiere la Nación.

México no ha alcanzado aún una situación de normalidad democrática. Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer. El ascenso a la Presidencia de la Cámara de Diputados de una representante de la derecha más retrógrada del país, censora, autoritaria y golpista, le otorga una importante plataforma institucional desde donde articular las estrategias de “golpe blando” en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Es falso que Rojas no tendrá poder en su nuevo cargo. La Presidenta de la Cámara de Diputados funge como su representante legal y tiene la responsabilidad de conducir las sesiones, garantizar la seguridad del recinto y llevar las relaciones con los otros poderes. Desde su posición, Rojas podría sabotear los trabajos del Congreso o incluso encabezar un intento de destitución de López Obrador, al estilo de la autoproclamación Juan Guaidó, Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, a quien Rojas dice admirar y apoyar.

Juan Guaidó. Foto: Especial

Quienes defienden la llegada de Rojas a la Presidencia de la Cámara de Diputados dicen que la ley ordena la rotación en este cargo y celebran el supuesto espíritu democrático de abrir espacios institucionales a la oposición.

¿Pero por qué debe la nueva mayoría democrática del Congreso de la Unión seguir las reglas escritas por el viejo régimen autoritario?

La avalancha electoral del 1 de julio de 2018 no fue para que todo siguiera igual sino para que se cambiaran las coordenadas del poder político. La rotación en la Presidencia de la Cámara fue un logro de la oposición democrática con lo cual se garantizaba un mínimo espacio de poder institucional frente al control absoluto que ejercía el PRIAN en el Congreso.

Pero hoy que las fuerzas democráticas son la mayoría no existe razón alguna para ceder lugares claves de la Cámara de Diputados a la oposición golpista. La fracción parlamentaria de Morena tendría que utilizar su mayoría ganada legítimamente en las urnas para modificar la Ley Orgánica del Congreso con el fin de permitir que un miembro de su partido ocupe la Presidencia durante los tres años de la actual legislatura.

En el Senado de la República la problemática es distinta. Ahí el Partido Morena sí logró mantener el control sobre la Presidencia del recinto parlamentario. Sin embargo, lo hizo de una manera que permitió la consolidación de un caciquismo interno sumamente nocivo. Ricardo Monreal primero manipuló el proceso de votación con respecto a la permanencia de Martí Batres como Presidente del Senado y después desacató y retó públicamente a la Comisión de Honor y Justicia de Morena, encabezada por Héctor Díaz Polanco, que había ordenado la reposición del procedimiento electoral.

El respaldo de 44 de los 59 miembros de la bancada de Morena a estas artimañas propias del viejo régimen evidenció la enorme debilidad institucional del nuevo partido gobernante. La ausencia de contrapesos al poder de Monreal genera un caldo de cultivo para la reproducción de las peores prácticas autoritarias. La “unidad” se debe construir a partir del debate, la discusión y el respeto a la pluralidad, no la imposición de una sola visión.

Ricardo Monreal y Mario Delgado. Foto: Especial

No se trata de defender a ultranza a Batres o a Porfirio Muñoz Ledo, o de atacar a Rojas o a Fernández de manera personal, sino de ejercer una crítica estructural sobre lo que implican los más recientes relevos en ambos recintos parlamentarios. Tampoco se cuestionan los importantes principios de equidad de género y de no reelección, sino la manera en que se utilizaron estos principios para lograr otros fines.

Había otras formas para garantizar la rotación de cargos y la presencia de las mujeres. Imaginemos, sólo para dar un ejemplo, que las nuevas Presidentas del Senado y la Cámara de Diputados fueran más bien Jesusa Rodríguez y Tatiana Clouthier, dos mujeres sumamente preparadas que podrían utilizar estas posiciones para empujar con fuerza el proyecto de la Cuarta Transformación. Tanto el caciquismo de Monreal como la ingenuidad de Mario Delgado no permitieron que se pudiera desarrollar un escenario de este tipo.

Ambos líderes de bancada prefirieron seguir las viejas y conocidas rutas de negociación política en lugar de arriesgarse a algo nuevo y transformador. Pero en momentos tan álgidos como el que hoy está viviendo la nación, la inercia implica retroceso. La Cuarta Transformación debe avanzar a pasos agigantados o se quedará atrapada en el pantano del pasado.

John M. Ackerman

John M. Ackerman

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Escritor y activista. Doctor en Sociología Política y Doctor en Derecho Constitucional.

Comentarios

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  • Sin un partido con buenas bases ni luchadores que realmente crean en una buena izquierda (MARXISTA O MAOISTA ) continuarán los malas decisiones en la cámara de diputados. En el Senado seguirán los problemas entre ellos. El sectarismo es lo que ha destruido los grandes ideales marxistas. Y tal vez la derecha regrese pronto al poder , por l la falta de PODER DEL PUEBLO. Realmente MORENA no está construida por el PUEBLO.

  • Si reconoce que se cumplió con lo que marca el reglamento de ambas cámaras, no veo por dónde hay retroceso. También hay que atender el que se respeten las normas establecidas. Que Morena quiera hacer valer su mayoría en algunos casos en lugar de beneficiarle le perjudicará.
    Ya estamos viendo en muchos casos el serio deterioro que hay dentro de Morena, se están olvidando del objetivo, el plan, el compromiso, les apura cumplir sus intereses, su proyección, y esto es válido para todos sean de un grupo u otro, hay hay uno que se atreve a decir que formará un programa paralelo para la elección del nuevo dirigente. No se les olvide que los que votamos por Morena, los estamos observando, evaluando, analizando y podemos decidir en último momento. Ya despertamos y no nos volverán a engañar NADIE NI MORENA.

  • Si alguien algún día se pregunta cómo hizo el viejo PRI para dominar la política por tantas décadas y por qué el pueblo y los intelectuales no hacían nada, aquí está la respuesta. Quesque intelectuales cooptados por el partido en el poder (a todas luces el conflicto de intereses del autor es claro) exigiendo que se aplique la mayoría para desaparecer a la minoría. Igual que el PRI de los cincuenta y sesenta. Y peor, defender que un órgano interno de un partido tenga qué decir algo sobre procedimientos internos del Senado. Cómo por qué? Y no defiendo ni a la bruta del PAN ni al corrupto de Monreal. Pero simple y sencillamente la ley es clara. Y si empezamos a cambiar la ley para aplastar a la minoría, qué sigue? Desaparecer a los diputados plurinominales porque son de derecha? Desaparecer al INE y que la Segob haga las elecciones porque algunos consejeros son de derecha? Que los órganos internos del partido en el poder dicten leyes en el Senado? Qué vergüenza pasar tan pronto de ser un férreo crítico del gobierno a ser un porrista más y chayotero (el autor, no olvidemos, recibe recursos públicos). En fin, queda claro que el Dr. Ackerman llegó a México probablemente a finales de los noventa o en los primeros años de Fox. Su ignorancia acerca de la historia represora del PRI y cómo se mantuvieron en el poder con estratagemas como la que él ahora apoya es brutal. Pero ahí la respuesta de cómo el PRI dominó por 74 años la política, porque no olvidemos nunca, el PRI al principio tenía a Cárdenas, para luego degenerar en el partido más corrupto del mundo quizás, así igual existe la posibilidad con Morena que degenere en algo horrible si en verdad empiezan a aplastar a las minorías.

  • Estoy de acuerdo con lo que manifiesta John: El viejo régimen de gobierno neoliberal no acaba de morir y la 4T no termina de nacer. Y estoy de acuerdo también en que la legitimidad que el voto mayoritario otorgado en las urnas en julio del 2018, a los candidatos de Morena, en ambas cámaras, sin recurrir a la compra de votos y al fraude electoral, también legitima que Morena pueda modificar la Ley Orgánica del Congreso a fin de consolidar el avance democrático que se está realizando a partir del primer día de gobierno de AMLO. No se debe de dar tribuna pública a la ultraderecha para que desde allí conspire contra el pueblo mexicano.
    Y finalmente, estoy de acuerdo con John en que, desafortunadamente, continúan las inercias del estilo prianista de gobernar, por arribistas que se han arropado en Morena y siguen usando las viejas prácticas neoliberales para “negociar” con la oposición. Pero aún hay tiempo para reflexionar y cambiar el fondo y la forma de hacer política en favor del pueblo que sigue apoyando la 4T.

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