John Ackerman

La apuesta de AMLO por una verdadera austeridad

Revista Proceso, 9 de junio, 2019

Por: John M. Ackerman (@JohnMAckerman)

 

 

La austeridad implica sencillez, moderación, seriedad y moralidad. El Diccionario de la Real Academia Española define “austero” como “severo, rigurosamente ajustado a las normas de la moral” y como “sobrio, morigerado, sin excesos”.

Durante décadas los (neo)liberales se apropiaron de manera hipócrita y engañosa de este término. Bajo la bandera de la “austeridad” saquearon al erario público, endeudaron la Nación, inflaron la burocracia y empobrecieron al pueblo. Utilizaron este digno concepto para intentar revestir sus fechorías con un halo de supuesta moralidad.

En el camino lograron transformar el sentido mismo de las palabras. La austeridad dejó de significar moderación para transformarse en un concepto identificado con el recorte al gasto social. Bajo la influencia de la ideología neoliberal muchos hoy entienden la austeridad como equivalente a la reducción de los apoyos para los más necesitados, en lugar de su sentido originario de la limitación de los excesos de los más privilegiados.

La apuesta de Andrés Manuel López Obrador por una verdadera austeridad entonces no lo acerca al esquema (neo)liberal, sino justo lo contrario. Su rescate de la definición profunda y originaria de la palabra es una de las claves de su rompimiento con la ideología del viejo régimen.

La austeridad de la Cuarta Transformación no es gastar menos sino más. No es para limitar la acción del Estado, sino para fortalecerlo. No es para ampliar el ámbito de acción de los poderes privados, sino para ensanchar cada vez más la esfera de lo público, lo colectivo y lo comunitario. No es para recortar los apoyos para los pobres, sino limitar los excesos de los potentados.

No hay una sola palabra de la Ley de Austeridad Republicana ya aprobada por la Cámara de Diputados, o el Memorándum correspondiente emitido el pasado 3 de mayo, que hable de reducciones en el gasto social, educativo o de salud pública. Al contrario, la finalidad de la ley es precisamente generar ahorros para poder gastar e invertir mucho más en estos ámbitos.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador. Foto: Especial

El artículo cuarto de la Ley señala sin rodeos que el propósito de la “Austeridad Republicana” es “combatir la desigualdad social, la corrupción, la avaricia y el despilfarro de los bienes y recursos nacionales, administrando los recursos con eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez para satisfacer los objetivos a los que están destinados”.

El Artículo 7 dice explícitamente que quienes apliquen las medidas de austeridad deben “abstenerse de afectar negativamente los derechos sociales de los mexicanos”. Así que los funcionarios públicos que utilicen la austeridad como pretexto, al estilo de Germán Martínez, para no desempeñar efectivamente sus labores podrán ser sancionados por la Secretaría de la Función Pública una vez que entre en vigor la norma.

Es importante insistir que tanto la Ley como el Memorandum hablan única y exclusivamente de reducciones en los gastos burocráticos y de administración. Se eliminan la multitud de nuevas Direcciones Generales Adjuntas creadas desde el sexenio de Felipe Calderón, se acaban con todos los asesores y la gran mayoría de los choferes, se prohíbe la adquisición de nuevos vehículos, se reduce drásticamente el gasto en papelería, viáticos, viajes, telefonía celular y la subcontratación de servicios a terceros.

Simplemente mienten y engañan quienes quieran responsabilizar a la verdadera austeridad, moral y republicana, de López Obrador por las consecuencias de más de tres décadas de políticas de supuesta “austeridad” neoliberal que han diezmado las instituciones públicas y los programas sociales del país.

La falta de medicinas y equipamiento médico, las malas condiciones de las escuelas públicas, las limitaciones con respecto a la inversión en ciencia y tecnología, así como la violencia de la pobreza extrema en que se encuentran millones de mexicanos, no son resultado de la ausencia de choferes, asesores, viáticos y viajes internacionales, sino de seis sexenios al hilo de Presidentes más interesados en cumplir con las exigencias de las calificadoras internacionales que en satisfacer las necesidades del pueblo mexicano.

John M. Ackerman

John M. Ackerman

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Escritor y activista. Doctor en Sociología Política y Doctor en Derecho Constitucional.

Comentarios

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  • Amigo John A:
    Apuntas a las calificadoras como un brazo económico del gobierno de los EEUU.
    Este instrumento es como una camisa de fuerza para otros estados, exógena solo aplica a quien contradice a sus intereses por dañinos que sean.
    La aplicación de la camisa de fuerza es en principio, con comunicación falsa, emitida distorsionada de la realidad USA utilizando a personas dedicadas a ganar dinero mediante correos electrónicos, periodistas pagados, tv.
    Buscan grupos desplazados de los privilegios económicos y corporaciones políticas, salen los Pascales, etc…..
    Los mensajes buscan producir miedo, y no les importa la polarización, que acerca al descontento de la población.

  • Mi querido John muy bien definido lo que debemos de entender por Austeridad Republicana en la 4T. Felicidades y adelante con esta necesaria difusión de los conceptos, prácticas y politicas de la 4T.

  • AUSTERIDAD REPUBLICANA. AUSTERIDAD QUE MATA

    UN FALSO DISFRAZ PARA APARENTAR

    Por eso hay que tener otras fuentes de inspiración y no solo la Jornada señor Ackerman. David Stuckler, sociólogo e investigador de la Universidad de Oxford junto con el investigador de la Universidad de Stanford, Sanjay Basu en su estudio sobre porque la austeridad mata han demostrado que la austeridad no es una solución al problema de la crisis económica, sino que acaba convirtiéndose en un agravante y que, además, resulta muy dañina para la salud de la población.

    A medida que la austeridad reduce los ingresos de la gente y su poder adquisitivo, se producen mayores pérdidas de empleo, lo que a su vez reduce aún más el gasto. Así se crea un círculo vicioso. Impidiendo el flujo de la economía, irónicamente, la austeridad aumenta las deudas. Ya lo aprenderá en breve.

    Hubo un personaje histórico llamado el François Leclerc du Tremblay, quien fuese el brazo derecho del primer ministro de Francia el cardenal Richelieu.

    En 1941, Huxley escribe Eminencia Gris, un estudio sobre religión y política, donde se adentra en su esfuerzo por entender la psicología del padre José. Nos presenta a un individuo de enorme complejidad y con rasgos de esquizofrenia. En él viven dos hombres, de un lado, el monje humilde y austero, y del otro, el político y diplomático implacable.

    AMLO en la vida como presidente todos los días miente sin el menor recato, engaña, traiciona acuerdos, acusa en público a sus adversarios sin tener pruebas, insulta y descalifica a los que no piensan como él. El único pensamiento y proyecto que vale es el suyo.

    Y así como este primer ministro, el hombre sencillo y austero de la vida personal, en la vida pública, se convierte en un personaje autoritario que se ha propuesto controlar a los otros poderes del Estado y se pone por encima de la ley.

    Huxley explica lo que ocurre al padre José con lo que llama la “ambición vicaria”. Para las personas que están en esta situación, el fin justifica los medios siempre que no se usen a favor de su persona, pero sí para la gloria y el poder de sus ideales. Como los de varios políticos que la han usado para el mismo propósito.

    Los ambiciosos vicarios suelen ser grandes idealistas, en cuanto a los propósitos, e implacables realistas en cuanto a los medios que se deben utilizar para obtener el fin que persiguen. En todo caso es una ambición más sutil, más refinada y al mismo tiempo más perversa.

    También te recomiendo leas el libro Austerity: The History of a Dangerous Idea de Mark Blyth. PA para el: “La austeridad es una forma de deflación voluntaria en la cual la economía se ajusta a través de la reducción de los salarios de los funcionarios públicos y menor gasto público para restaurar la competitividad, todo lo cual (supuestamente) se logra mejor reduciendo el presupuesto del Estado, sus deudas y déficits.

    Al hacerlo, sus partidarios “creen”, inspirará “confianza empresarial” y sus seguidores admiraran esa grandeza franciscana. Pero el pueblo poco a poco se dará cuenta que es un disfraz para aparentar.

  • Austeridad que se receta dos pisos de Palacio Nacional para la humilde vivienda del presidente. No un departamento de interes social de 60 metros cuadrados. Austeridad practicada desde antes de ser presidente, que vivó del dinero público via lo que se le da a los partidos políticos. Austeridad moral que practicó cuando se atendió de su infarto en un hospital que seguro es público (Medica Sur), bueno para el público pudiente. No le corresponde a un estado combatir la avaricia, no es delito. John en investigaciones juríicas debiera saber eso. No le corresponde al gobierno una postura moral. Le corresponde aplicar la ley.
    Si la ideología neoliberal es tan mala por qué parece funcionar en Canada, o en Holanda, o en Alemania? Es fácil buscar culpables y villanos, el inombrable, las calificadoras, los conservadores. Es muy difícil asumir una responsabilidad como presidente.

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