John Ackerman

Propaganda y objetividad

Revista Proceso, 23 de junio, 2019

Por: John M. Ackerman (@JohnMAckerman)

 

 

Nunca falta quien acuse a los académicos y a los periodistas comprometidos con la justicia y el cambio social de ser “activistas” o “propagandistas”, y por ese motivo de alguna manera inferiores a los verdaderos analistas o escritores “objetivos”.

Una de las columnas vertebrales de la ideología (neo)liberal dominante desde hace décadas en nuestro país ha sido precisamente el establecimiento de una separación radical entre el objeto y el sujeto. Para ser un buen académico o periodista supuestamente hay que ser “objetivo”. Y para ser un buen ciudadano uno debe sobre todo cuidar y expresar su “subjetividad” de manera individualizada.

La objetividad no existe. Nuestras percepciones del mundo son resultado de una construcción mental siempre pre y sobre-determinada por nuestra intensa y profunda historia, sociedad, lenguaje, ideología, experiencias y sicología. Es simplemente imposible escaparnos de nuestra envoltura para percibir al mundo desde “fuera” en su estado “natural” u originario.

Nadie lo ha hecho jamás. Ni los científicos más brillantes y capaces, ni los chamanes, poetas o curas más inspirados han logrado percibir al mundo de manera plena, independiente y autónoma.

Tampoco existe la subjetividad. Nuestro “yo” es apenas el resultado, un efecto, un epifenómeno que surge a partir de una conjunción de fuerzas, contextos e historias fuera de nuestro control. Nuestra voluntad es siempre relativa, nunca absoluta u originaria. Nuestros pensamientos jamás son plenamente originales, sino apenas síntesis y mezclas innovadoras, o no tanto, de ideas ya en circulación.

El lenguaje es el gran determinante de la subjetividad. Es imposible pensar, o siquiera existir como ser humano, sin nadar en este mar de sentidos y significados producidos por siglos de acciones y comunicaciones colectivas.

Pero en lugar de abrazar la intensa complejidad del posicionamiento del humano en el mundo, la ideología (neo)liberal prefiere simplificar y reducir la realidad. Precisamente aquello de que los (neo)liberales acusan a los “populistas”, de simplificar la acción política entre “buenos” y “malos”, es lo que hacen los neoliberales al separar de manera radical y superficial el sujeto y el objeto, la justicia y el derecho, la ciencia y las humanidades, la reflexión y la acción.

El trasfondo político de esta lógica es transparente. Se busca separar el ser humano simultáneamente tanto de sus compromisos éticos como de sus vínculos sociales. El dogma dominante durante las últimas tres décadas dice que hay que analizar la realidad de manera seca, desinteresada y sin preocuparnos por las implicaciones sociales o políticas de nuestras investigaciones. Simultáneamente, nuestras acciones deben desplegarse estrictamente en función de nuestros propósitos individuales, sin mayor reparo en los intereses colectivos o generales.

Desde esta perspectiva, tanto el “periodismo militante” como la acción colectiva serían vestigios de una época pasada supuestamente autoritaria y oscurantista. Y cualquier académico o periodista que se atreva a defender abiertamente una causa social o participar directamente en algún movimiento social es descalificado inmediatamente por ser un supuesto “propagandista” o “activista”.

En cierto sentido tienen razón, pero por las razones equivocadas. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la “propaganda” como “acción o efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores”.

La propaganda es entonces similar a la tecnología. No es buena o mala en sí, sino depende de los fines para los cuales se utiliza.

La tecnología de combustión nuclear puede servir para generar electricidad o para crear bombas altamente letales. Y la propaganda puede servir para legitimar un régimen fascista o neoliberal o, en su caso, para reclutar nuevos integrantes a una causa social comprometida con la justicia y la paz.

Así que hacer “propaganda” a favor de la profunda transformación de la patria no es una traición a los principios de la academia o el periodismo, sino todo lo contrario. México necesita cada vez más y mejores propagandistas y activistas, y menos analistas cómplices y ciudadanos pasivos.

En lugar de vivir con una eterna sensación de frustración por nuestra incapacidad de poder alcanzar a ver el mundo de manera “objetiva” o gozar plenamente de nuestra “subjetividad” pura e individualizada, la mejor solución es entregarnos en cuerpo y alma a la supuesta “imperfección” del estado real de las cosas y preguntarnos todos los días de que manera podemos pensar y actuar de la manera más estratégica para ayudar a mover, aunque sea un poco, el estado de las cosas hacia un horizonte más justo y feliz.

Liberémonos del yugo y las ataduras de la ideología (neo)liberal. Abracemos la experiencia sublime del compromiso social y la convicción humanitaria.

John M. Ackerman

John M. Ackerman

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Escritor y activista. Doctor en Sociología Política y Doctor en Derecho Constitucional.

Comentarios

Deja un comentario

  • Hola
    Existen corrientes creadas por ese neoliberalino de seudos-fifis y seudos-clasemedieros temeresos de “caer” a un rango social inferior y soñando con ser esos seres de telenovela, que deberian prohibirlas…todas, donde el protagonista, heroe, es castigado por una sociedad ciega …que quieren resultados inmediatos ..que los beneficios sean para ellos. Los pobres..pues ellos son pobres porque quieren. Esa mentalidad antisocial fue inculcada por la television y esos dependientes televisivos tiene la mente cuadrada y reconocen como verdad lo que dice ese aparato o lo acomodan para su beneficio. Objeto y Sujeto no existen o no se entiende y solo es el yo ..el yo ego centralista comodin

  • Buenos días John:
    Lo objetivo Salina Pliego y su padrino no quieren perder sus privilegios, inmunes.
    Lozoya Talman es un bandido.
    Ruiz Sacristán jefe del cartel Texcoco.
    Cesar Duarte doctor subordinado a los intereses económicos locales y extranjeros.
    Los gobernadores Caciques, nidos de alacranes. Merecedores de la abundancia.
    Lo Subjetivo:
    Mira la cocaína: verás polvo. Mira através de la cocaína: verás el mundo.
    Los pobres son flojos.
    El pri es un partido que busca el bien estar de la población.
    El Pan es el que tiene mayor número de correligionarios.
    La banca sirve para el desarrollo del país.
    No más corruptos.
    Los grandes grupos económicos pagan impuestos.
    Los periodistas no reciben órdenes para decir falsedades a cambio de dinero.
    Hay que gobernar para un equilibrio social.
    Solo que lo caído, caído.

  • Sigo a Ackerman, me gusta su solidez y congruencia. En medio de una serie de comunicadores, todos chayoteros y vendidos leer a un Ackerman es como agua en el desierto. Es claro y responsable, espero que siga igual (lo leo en proceso, lo sigo en internet y lo veo en TV). Tengo mas dudas sobre el talento de Sabina Berckman, seguiré viéndola para ver si me convence. VOMITIVOS: Loret, López Dóriga, ZUCKERMAN, Ciro y el peor Julio Alemán.

  • La derecha mediática quiere darse baños de pureza. Qué hicieron los medios tradicionales durante el viejo régimen priista? De Zabludovsky a Loret de Mola sirvieron y representaron al régimen. El primero negó la matanza del 68, el segundo promovía y aplaudía la Reforma Educativa Peñista. Qué se hace en el programa de Leo Zuckermann del lunes?, todos los participantes son pejefóbicos, simpatizan con el PAN, aplaudieron las Reformas Estructurales Peñistas y el Pacto por México. No hay pluralidad ni contrapesos,.

  • Estimado John en efecto,nuestra clase media está aterrada, escuchando a moralinos que advierten que tu y quienes apoyan a Amlo pertenecen al grupo de Rio y que nos llevan al comunismo,sin duda hay personajes de izquierda que han propuesto expropiar y quitar empresas a mineros, medios de comunicación y otros.Quienes estamos en medio y que defendemos la social democracia exitosa en muchos paises,somos empresarios pero con un sentido social.Creo que debería iniciarse una campaña inteligente para poder callar a estos individuos sin duda pagados por quienes quieren que la 4ta transformación no salga adelante,entiendo el malestar de Amlo y ustedes ante tanta denostación , mentiras etc, pero creo que es hora de no polemizar,yo ya lo estoy haciendo con familiares y amigos que realmente están apanicados,y me siento mejor ya no los confronto,solo cuando hay noticias buenas y logros comprobables se los comparto.

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