John Ackerman
El Presidente Andrés Manuel López Obrador. Foto: Especial

La nueva utopía pos-(neo)liberal

Proceso, 17 de marzo, 2019

Por: John M. Ackerman (@JohnMAckerman)

 

 

El “neoliberalismo” jamás fue un proyecto estrictamente económico. No implicó solamente la privatización de los recursos naturales y las empresas públicas o el desmantelamiento del Estado de bienestar, sino que también constituyó un intento de transformación de las coordenadas políticas, culturales, ideológicas y sociales de toda la Nación. Durante los últimos treinta años hemos sufrido un embate sistemático en casi todos los ámbitos de la vida pública y privada, una verdadera “Revolución Cultural” al estilo de Mao Tse-Tung aunque con una perspectiva diametralmente opuesta, la cual buscó borrar de un plumazo el gran legado de luchas populares, transformaciones históricas e ideologías progresistas que han marcado la historia de México.

Quienes se adscriben a la “utopía” neoliberal sueñan con un México individualista, consumista y “competitivo” donde las riquezas sigan acumulándose en pocas manos y el interés público se subordine totalmente a la ambición privada. Estas voces repudian el legado de la Revolución Mexicana y les da horror el estilo de liderazgo digno y popular de Andrés Manuel López Obrador. La vieja élite neoliberal se niega a aceptar que “su” país sea gobernado por alguien externo a su círculo de poder y de complicidades, y se lanza con furia en contra de las mismas instituciones del Estado mexicano que antes supuestamente defendían y protegían de la multitud.

Un asunto curioso es que los neoliberales pocas veces se definen abiertamente como una fuerza “reaccionaria” o “conservadora”, sino que se esconden atrás de la bandera del “liberalismo” para dar la impresión de que su enfoque sería en realidad progresista. Efectivamente, algunas corrientes “liberales” del siglo XIX estaban a favor del progreso y la justicia social para todos. Sobre todo en México, las luchas liberales en contra del poder eclesiástico y la ocupación extranjera tenían un espíritu humanista y universal que las distinguían de otras corrientes del liberalismo europeo más estrictamente burgueses, mercantilistas y coloniales.

Por ejemplo, México fue quizás el único país en el mundo cuyo “Partido liberal” de finales del siglo XIX era en realidad una agrupación anarco-sindicalista, dirigida por los hermanos Flores Magón. Con el paso del tiempo, este liberalismo radical y transformador se volvió francamente revolucionario y logró derrocar la dictadura de Porfirio Díaz así como generar la primera Constitución auténticamente social, e incluso “socialista” en algunos apartados, en el mundo entero.

Pero cuando los neoliberales de hoy utilizan la etiqueta de “liberalismo” no se inspiran en Ricardo Flores Magón o siquiera Francisco Madero, sino en Porfirio Díaz y Venustiano Carranza. Su “liberalismo de derecha” no es una ideología de lucha o de transformación, sino de privilegio, de control social y de malinchismo fundada en un profundo desprecio al pueblo en general, y en particular a los pueblos morenos del sur.

Afortunadamente, este “(neo)liberalismo” supuestamente “modernizante”, que en realidad nos trajo de regreso a las lógicas más autoritarias y retrógradas del Porfirismo del siglo XIX, fue derrotado de manera contundente en las urnas el pasado 1 de julio. Ni las carretadas de dinero “invertidas” por la mafia del poder pudo frenar la enorme ola de indignación y esperanza democráticas que atiborró las urnas aquel domingo de 2018.

“Recuerden. Tenemos presupuesto ilimitado”, gritó el coordinador de los trolls anti-AMLO a los jóvenes operadores de la campaña sucia en contra del candidato presidencial de Morena, de acuerdo con el reportaje recientemente publicado por el sitio digital de noticias Eje Central. Este esquema habría sido financiado por empresarios como Agustín Coppel, Germán Larrea y Alejandro Ramírez.

Hoy los presupuestos de los oligarcas siguen ilimitados y es cada vez más patente la infiltración de las redes sociales por intereses oscuros. Sin embargo, nadie puede negar que el escenario para hacer y ejercer la política ha sido totalmente transformado a partir del primero de diciembre de 2018. Específicamente, hoy renace la posibilidad de recuperar, actualizar y llevar a la acción el poderoso legado del liberalismo mexicano de izquierda todavía plasmado en nuestra Carta Magna, incluyendo el derecho a la tierra, el trabajo, la educación, la salud, la alimentación, la cultura y a elecciones auténticamente libres y democráticas.

Ahora bien, algunos analistas insisten en minimizar los logros del nuevo gobierno señalando que López Obrador supuestamente habría avanzado solamente en el terreno estrictamente “simbólico” durante sus primeros 100 días. Dicen que más allá de las escenas “chuscas” del Presidente viajando en vuelos comerciales o “populistas” con la venta de las camionetas de lujo del Gobierno Federal, en realidad todo sigue igual o peor que antes.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador con una parte de las mujeres que integran su gobierno. Foto: Especial

Más allá de la ceguera selectiva de estos puntos de vista, al ignorar los numerosos logros muy concretos del nuevo gobierno en materia de combate a la corrupción, programas sociales, libertades democráticas y política exterior, por ejemplo, también vale la pena recordar las sabias palabras de Don Jesús Reyes Heroles de que en la política “la forma es fondo”. Al transformar totalmente las coordenadas del debate público, el actual ocupante de Palacio Nacional está sentando las bases para una profunda revolución de las conciencias, y por lo tanto también de la Nación.

La nueva utopía pos-(neo)liberal privilegia la colaboración en lugar de la competencia, el desarrollo en lugar de consumismo, el bienestar en lugar de la acumulación, la participación en lugar de la represión, y la libertad en lugar de la censura. Se ha caído de golpe la vieja cortina de hierro del (neo)liberalismo autoritario. Ahora nos toca a cada quien poner nuestro granito de arena para hacer realidad el sueño de lograr la utopía de alcanzar la justicia social en la tierra.

John M. Ackerman

John M. Ackerman

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Escritor y activista. Doctor en Sociología Política y Doctor en Derecho Constitucional.

Comentarios

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  • Muy buen articulo jamas a los “poderosos” les gustara dejar sus privilegios (no pagar impuestos y explotando a las personas )esos que dicen que ellos sostienen el pais es una total falsedad nosotros como clase media pagamos mas impuestos que ellos dandoles para sus despilfarros

  • Más claro, ni el agua!!! Yo estoy de acuerdo con todo el texto y espero que muchos lo lean,porque es muy útil y esclarecedor!

  • John me gusta tu idea. Agregó tenía un grupo de amigos de la secundaría del año 1965.
    En el grupo había 100 gerontes en un Wats App por demás lúdico.
    Durante las elecciones de 2018_ 19 estuve argumentando las ventajas del peje sobre los otros candidatos.
    Una mayoría deseaba y apoyaba al PAN a R. Anaya por ser blanco y saber el idioma inglés.
    El grupo tenía herencia y formación capitalista, escuchan a Pedro Ferriz, Adela Mitcha, Lopez Dóriga, Melendez, etc…..
    Sus ideales son Fox, Calderón, Peña.
    Solo que no había manera de ganarle en un limpio juego democrático a Andrés Manuel, por eso un confuso frente político, delincuentes banqueros, periodistas con chayote, grupos delicuencuales, jueces corruptos, empresarios insaciables, articularon una cacería infame contra Lopez Obrador.
    Me han borrado del grupo por defender a mi raza, soy Chairo, pero leo, soy ñero solo que doy trabajo a mis iguales, y estoy orgulloso de mis antepasados y los defiendo con argumentos, desde mi trinchera.
    Veo con profundo dolor que tiene el miedo a perder sus posiciones y bienes.
    Y no han comprendido las ventajas de tener un presidente, cercano al pueblo, conocedor de las carencias y desigualdades. En todo sentido.

  • hay que avisarle a Bartlett para que proteja los transformadores de la CFE contra los virus informáticos pues los gringos se nos lanzarán con todo. Apoyo a Amlo pero debimos ser mas cautos, como diría Jalife por la geopolítica.

  • Saludos cordiales John M. Ackerman
    Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
    Tengo una pregunta a cerca de la definicion del termino Pos-(neo)liberal.
    Me prodria por favor ayudar a esclarecer dicha definicion.
    E-buscado en varias fuentes pero no aparece su definicion en la mayoria de los casos son articulos o ejemplos pero no aperece la definicion.
    Creo que la defenicion Pos- neoliberal es muy importante saber de su origen,sus atributos y limitaciones. Ademas seria constructivo algunos ejemplos de como sera aplicado bajo el nuevo marco de la ley de actual govierno.
    Le estaria vien a gradecido.
    Gracias.

  • Me parece muy atinado su artículo realmente es el renacimiento participativo de una sociedad que estuvo aletargada por décadas y hoy renace con una fuerza indómita que el poder fatico nunca imagino viva la 4 transformación de México

  • Coincidimos con usted Doctor, yo como ciudadano común, y al igual que más del 50% de ciudadanos en este noble pais, y cansados de tanta corrupción y burla por parte de partidos políticos que, por tantas décadas han saqueado, a mansalva y todavia despedazando y traicionando a un país que les dio la oportunidad, para sacar adelante a toda su población, lamentablemente como se dice por ahí, UN PUEBLO CON HAMBRE E IGNORANTE SIEMPRE SERA, UN PUEBLO SOMETIDO A LOS CAPRICHOS Y AMBICIONES DE UNOS CUANTOS. Buena tarde Doctor Ackerman necesitamos sin duda alguna más gente como usted.

  • Dr. Akerman, te escuché .hoy con Carmen y bueno es increible ver lo que el Sr. Krauze y su grupo hicieron.Acabo de terminar de leer el libro de Tatiana y ya no me sorprende de todo lo que son capaces de hacer, este grupo de empresarios, comunicadores,escritores,en contra de Amlo. El clacismo, odio y rencor que tienen es enfermizo.Los que queremos el cambio nos enfrentamos diario en nuestros circulos a todas estas actitudes y tenemos que imitar a Tatiana y a Amlo y mejor reirnos y no engancharnos.Recuerdo que también te atacaron diciendo que querías ser el próximo rector, creo que fue Alemán o Hiriart fieles escuderos de estos grupos, espero pronto poder saludarte para comentar personalmente algunas ideas. jdlm

  • Se requiere tiempo para probar las mieles de nuestra actual democracia y de nuestras políticas anti-corrupción, sin embargo, el contar con la certeza de que ha desaparecido el neo-liberalismo nos quita un gran peso de encima. Gracias por sus artículos y por su apasionada lucha a favor de la Cuarta Transformación

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