John Ackerman

Fallaron los pronósticos

La Jornada, 13 de julio de 2020.

Por: John M. Ackerman (@JohnMAckerman)

 

 

Las acciones institucionales del Estado mexicano durante la última semana generan un nuevo contexto para la transformación democrática de la Nación.  Las próximas extradiciones a México de Emilio Lozoya, César Duarte y Tomás Zerón comprueban una vez más que no existe ningún pacto de impunidad con el viejo régimen. Y los avances en las investigaciones con respecto tanto a la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Rural Normal de Ayotzinapa como al operativo de tráfico internacional de armas “Rápido y furioso” demuestran el compromiso de la Cuarta Transformación con la justicia y la verdad.

Las buenas relaciones del gobierno de Andrés Manuel López Obrador con España, Canadá y los Estados Unidos han facilitado el flujo de información y la colaboración interinstitucional necesarios para avanzar en todos estos casos claves.

Y el Estado Mexicano también ha hecho su contribución a las investigaciones de otros países.  El juicio en contra de Genaro García Luna en Nueva York no avanzaría sin la activa colaboración de la Fiscalía General de la República. Y las recientes acciones de congelamiento de cuentas y extradiciones en contra del Cartel Jalisco Nueva Generación fueron alimentadas por investigaciones en curso en los Estados Unidos.

Antes, las relaciones internacionales le sirvieron al viejo régimen para tejer redes de impunidad y negocios turbios para los amigos y los socios del Presidente de la República.  Pero hoy, con el nuevo gobierno, México ha ganado respeto en el concierto de las naciones por su participación como actor clave en la lucha internacional a favor tanto del Estado de derecho como del comercio justo y el desarrollo económico.

En este contexto, la reunión en Washington de la semana pasada entre López Obrador y Donald Trump marcó un hito histórico.  Este emotivo y exitoso encuentro tuvo un profundo contenido simbólico al demostrar que México hoy juega en las grandes ligas en la diplomacia global y que su nuevo gobierno es capaz de dialogar de manera horizontal, respetuosa e igualitaria con su poderoso vecino sin sacrificar su soberanía o comprometer su dignidad.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994, ha abierto la puerta a la inversión extranjera pero también ha tenido efectos sumamente nocivos en la economía nacional. Desarticuló totalmente nuestra política industrial, arrasó con cientos de miles de micro y pequeños empresarios mexicanos y fue una sentencia de muerte para millones de campesinos que fueron obligados a emigrar a los Estados Unidos en masa durante los últimos 26 años.

Sin embargo, desaparecer el TLCAN de un día para otro sin reemplazo alguno paradójicamente hubiera generado aún más estragos que el mismo acuerdo.  Desde hace mucho tiempo los Estados Unidos ha sido el primer socio comercial de México y México ya es el tercer socio comercial más importante para los Estados Unidos. 670 mil millones de dólares en bienes y servicios atraviesan cada año nuestra frontera común.

Un fin abrupto al libre comercio entre estas dos naciones hubiera generado una crisis económica de enormes proporciones, estropeando los ambiciosos planes del gobierno de López Obrador con respecto a la ampliación de programas sociales y la inversión en grandes proyectos de infraestructura.

Desde su mirada siempre pragmática, López Obrador se dio cuenta hace tiempo que la mejor estrategia para mantener a flote la economía nacional era luchar por mantener las relaciones comerciales con nuestro poderoso vecino en un contexto en que Trump había hecho la promesa explícita a sus bases de acabar con el TLCAN a toda costa. Y hoy con los profundos estragos económicos de la pandemia del COVID-19 se vuelve aún más importante mantener activas las cadenas productivas de Norteamérica.

Tanto los neoliberales mexicanos como los “liberales” estadounidenses apostaban todo a que sus adversarios respectivos, López Obrador y Trump, se pelearían a muerte. Invirtieron grandes cantidades de dinero con el fin de fomentar un choque de trenes que provocaría simultáneamente crisis políticas y económicas de ambos lados de la frontera. Fantaseaban que esta desestabilización despejaría el camino para el retorno tanto del Partido Demócrata como del PRIAN al poder en Washington y la Ciudad de México.

Una pelea binacional también hubiera tenido el efecto colateral de romper con los vasos comunicantes entre los aparatos de justicia de ambos países, echando a perder los esfuerzos del nuevo gobierno de llevar a la justicia los más importantes desfalcadores, saqueadores y asesinos del viejo régimen. Aquí incluso podría descansar el verdadero motivo por la supuesta “indignación” de parte de algunos comunicadores y políticos frente al éxito de la reunión entre Trump y López Obrador. Temen que sus complicidades con el viejo régimen sean exhibidas y puestas en la luz pública.

Pero fallaron los pronósticos. Imperó tanto la razón entre los jefes de Estado como el interés común entre los pueblos de México y los Estados Unidos a favor del Estado de derecho, la prosperidad y la democracia en América del Norte.

John M. Ackerman

John M. Ackerman

Director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) e Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Escritor y activista. Doctor en Sociología Política y Doctor en Derecho Constitucional.

Comentarios

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  • Un cambio total en materia de política exterior, que regresa a los orígenes que habían caraterizado a México antes del arribo de los neoliberales que desde Salinas a Peña Nieto era una política de enteeguismo.
    Ahora hay respeto y reconocimiento al actual gobierno.

    • Dignidad, soberanía y respeto. Eso se gana con un gran esfuerzo y sobre todo honestidad, lo que le sobra a Amlo y por eso tiene el respeto de Trump. Viva México.

  • Mi querido John, muy puntual tu descripción sobre los efectos nocivos del TLCAN para la economía mexicana. Este criminal tratado comercial fue creado en el Washington de George W. Bush e implementado obediente y diligentemente por Carlos Salinas de Gortari, quien desde el inicio de la pesadilla neoliberal en México con Miguel de la Madrid en la presidencia, inició la entrega servil y corrupta de todos los recursos naturales del país a los empresarios extranjeros, política entreguista que continuaron todos los gobiernos prianistas neoliberales hasta la llegada de AMLO al gobierno. Es muy importante contextualizar la firma del hoy llamado TMEC y subrayar que uno de lis efectos positivos para México de la entrada en vigor de este tratado es que ahora y por imposición del gobierno norteamericano, los trabajadores mexicanos tendrán mejores salarios y los patrones y sus organizaciones empresariales como la Coparmex, la Canaco, la Canacintra, la Concamin y el CEE, no podrán acusar al presidente López Obrador de “comunista” y de “ser un peligro para México”, pues sus socios exteanjeros les han dado una puñalada donde más les duele: En su cartera y en su miope visión de mantener en la miseria salarial a los trabajadores mexicanos. Este viaje de AMLO a los Estados Unidos de América, posiciona a México como líder en latinoamerica y ubica a AMLO como el mejor estadista del mundo actual.

    • Uh… Pero las empresas gringas son las que pagan por los productos mexicanos, crees que se van a comer las pérdidas? Se van a llevar todos los trabajos que puedan de regreso a EEUU o a enviarlos a Asia si pueden, lo que les salga más barato. El TLC destruyó el campo mexicano y el TMEC puede destruir la industria mexicana y tú feliz? Y no salgas con que de por sí ganaban poco, porque igual los campesinos. No eran millonarios y lo poquito que les quitaron fue todo para ellos. En fin, bravo! Vivan las imposiciones gringas sobre México!

  • Te parafraseo y estoy de acuerdo, que las acciones institucionales del Estado mexicano durante la última semana, que describes en este artículo, generan ciertamente un nuevo contexto para la transformación democrática de México. Muy importante la presencia de México en la geopolítica, sobretodo en la región de América del Norte, como bien describes con algunas consecuencias inmediatas.
    Dices que fallaron los pronósticos y tienes razón. Yo agregaría que más que pronósticos, pues no se basaban en información objetiva y racional, no lograron que se concretaran sus malos deseos. Malos deseos no sólo para el gobierno sino también de consecuencias nefastas para los mexicanos.

  • Excelente análisis. Una diferente y positiva manera de ver el desempeño de AMLO y la 4T. Los corruptos y vendidos “comunicadores” neoliberales expelen su odio y su veneno y ladran como perros rabiosos, con perdón de los perros, en contra del actual gobierno.

  • Una recomendación, lea el artículo de Zepeda Patterson publicado en Sin Embargo, considero que sería de mucho bien se considere lo que comenta, no seguir con esa actitud rijosa, no ayuda ni al Presidente ni a usted.
    Hay cosas mucho más importantes por las que hay que trabajar, por ejemplo su participación en le elección de los 4 miembros del INE, me parece que fue muy adverso, el haber caído en la provocación, que era justamente lo que querían.
    Es tiempo de modificar posiciones y acciones que supuestamente apoyan a la 4T, mas bien parece que es ir contra.
    No se necesitan adulaciones, ni tampoco pleitos, es urgente una autocrítica en lo personal y respecto a las acciones emprendidas en todos los ámbitos de la vida política y social del país.

    • No sé si se envío mi respuesta, por eso vuelvo escribir mi comentario. Decía que no entendía tu recomendación a John de leer el artículo de Zepeda Paterson, con relación a una supuesta actitud rijosa. Yo no veo en forma alguna esa actitud en el artículo de John. Y, no creo que tengas razón alguna para hacer esa afirmación.
      Me parece que estás usando un cliché, obsesivamente repetido acerca del presidente. Si él hace una replica a un señalamiento indebido o desmiente una desinformación o una noticia falsa o tendenciosa, entonces es un rijoso. Sin embargo, si incluso se le insulta y denigra, entonces nadie puede tocar a quienes actúan de esa manera.
      El 5 de julio Zepeda Paterson escribió en twiter que no veía caso a la visita de López Obrador a Washington. Y, no descartaba “una humillación mayúscula”. Terminaba su twit pidiendo una explicación de por qué dicha visita. Evidentemente le falló su pronóstico.
      Sería conveniente que le recomendaras a Zepeda Paterson que leyera el artículo de Ackerman, de esa forma tendría alguna explicación de porque esa visita.

  • Grande el análisis del Dr. Ackerman. Ahora que AMLO es el presidente lo más importante es el comercio, la balanza comercial, las cadenas de suministro. Hasta hace dos años todo eso era el neoliberalismo explotando mexicanos, pero ahora como el “amigo” Trump dice que eso es bueno, entonces es bueno. El Dr. Ackerman ahora ataca al partido demócrata, que de entre los males en EEUU es el menos malo. El partido republicano está lleno de racistas ultraconservadores, pero el Dr. Ackerman aplaude que tengan más posibilidades de seguir gobernando y dando órdenes a México. Ya desde la campaña electoral pasada en 2016, el Dr. Ackerman utilizó mucha tinta para atacar a la corrupta de Clinton, pero apenas tocaba al racista de Trump. Es acaso que el Dr. Ackerman es un republicano de corazón? O digo, de qué otra forma podría alguien olvidar que hoy en día hay centenares de mexicanos que buscaban un mejor futuro enjaulados en la frontera, centenares de niños separados de sus padres y encerrados en jaulas como perros, y todo por órdenes del “amigo” Trump. Pero arriba el comercio y las cadenas de suministro! Esos, los más pobres que Trump tiene presos por ser pobres y morenos, esos no valen nada.

  • Hay algunos mareados que caen en la trampa de la imparcialidad y asumen que la falta de compromisos y convicciones es el ideal del periodismo y el análisis. Hay que recuperar el principio cartesiano de la mirada y el entendimiento, como algo que parte de la plena consciencia de la posición del observador y superar el cuento de la imparcialidad confundida como la verdad. El neoliberalismo construyó esa fantasía de los “expertos” y amparado en su palabra “objetiva” no dejaron de cumplir sus agendas: vender el territorio, vender los recursos, vender los mercados, vender a la población (vendiendo a los viejos, haciendo de negocios con sus pensiones; y vendiendo a los jóvenes, como carne de cañón). ¡Ya basta de imposturas!

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