John Ackerman

En México vivimos un cambio de esperanza, que rompe tres décadas de neoliberalismo: entrevista en CLACSO

CLACSO, 7 de junio, 2019

En el XXXVII Congreso de LASA 2019, CLACSO TV dialogó con John M. Ackerman, profesor e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, quien se refirió al gobierno actual de México como “un cambio de mucha esperanza” y que la victoria de López Obrador es el resultado de “una lucha ideológica muy importante”.

Y agregó: “No podemos hacernos la ilusión que por haberle ganado al gobierno de derecha, de repente tenemos el poder”.

Además, cuestionó a un sector del periodismo académico mexicano, ya que en su momento apoyaba a AMLO y ahora que es presidente “se colocan a la derecha y lo critican”. También hizo mención sobre el fenómeno “fake news” en las campañas electorales: “Un lugar donde hemos avanzado mucho en la agenda mediática, es en la materia electoral. Tenemos un esquema de restricción de compra de tiempos en radios y televisiones”.

-La realidad de Latinoamérica es tan cambiante como cuando hace cinco años estábamos en un lugar y ahora estamos en otro: desde la llegada de partidos de derecha a diferentes lugares de Latinoamérica como Argentina, Brasil, Chile; hasta la esperanza renovada de la presencia de AMLO en México. ¿Cuáles  son las expectativas con respecto a este cambio de gobierno que marca un panorama no sólo diferente en México, sino a nivel regional?

 -En México estamos viviendo un cambio de mucha esperanza, con un nuevo gobierno de izquierda proponiendo cosas diferentes que rompe tres décadas de neoliberalismo: llegamos tarde, pero a la vez llegamos fuerte. Muchas de las estrategias que está utilizando ahora la derecha para descarrilar, lastimar a los gobiernos de izquierda y Suramérica, son las mismas estrategias que ya usaron también en México: les permitieron mantenerse en el poder, como por ejemplo el offers contra Andrés Manuel en 2005 que lo quisieron meter a la cárcel y no pudieron. Todo el tiempo de la manipulación en redes sociales, la misma televisión, lo han hecho en México hace treinta años, pero fue derrotado el primero de junio del año pasado. Entonces, la victoria de Andrés Manuel es la última “ola rosa”, pero también es la primera en una vuelta a la izquierda de toda América Latina. En Argentina, el gobierno de Macri no se sostiene, está perdiendo legitimidad terriblemente como también en Ecuador y Brasil. Yo creo que este coletazo de la derecha contra las olas izquierdistas no tiene que durar demasiado tiempo. En México tenemos que mantener alumbrada la antorcha de la esperanza. La coyuntura mediática sigue siendo la misma de antes, nada más que esta hegemonía televisiva y mediática antes se dedicaba a alabar al presidente y ahora se dedican a  golpear al presidente, pero seguimos esa lucha ideológica muy importante.

 -El poder por ahí está en el gobierno, pero las elites poderosas siguen en los medios de comunicación y en las industrias. ¿Cómo te parece que se puede estructurar un gobierno más progresista de izquierda, teniendo en cuenta que el poder se va a seguir manteniendo en otros lugares?

 -No podemos hacernos la ilusión que por haberle ganado al gobierno de derecha, de repente tenemos ya el poder. Ese es otro sitio desde dónde seguir la misma lucha de siempre, que es por la justicia, por el cambio; ahí está el reto. Y eso es lo que no entienden los que están obsesionados con esta lógica liberal que termina siendo neoliberal. Hay muchos periodistas académicos en México, por ejemplo, que apoyaban a Andrés Manuel en su momento, pero ahora que ya es poder básicamente se colocan a la derecha y lo critican. Hay que criticar el gobierno por supuesto, pero sí hay que entender cuándo uno tiene un gobierno aliado del pueblo y cuándo es un gobierno aliado de los grandes intereses internacionales de la oligarquía. Entonces, aquí es un gran reto, una dificultad, porque siguen estando estas redes internacionales: el poder económico en México sigue siendo muy concentrado en muy pocas manos y en general ellos mismos les están dando beneficios de dudas a Andrés Manuel en algunas cosas. Si vez la economía no se ha colapsado, el peso mexicano se ha fortalecido, las expectativas de crecimiento están bajitas del %2 pero no ha ocurrido este colapso que tanto pregonaba y deseaba la oposición de derecha en México.

 -Tenés mucha experiencia para entender medios de comunicación y para trabajar en un medio de comunicación y hacer un programa. ¿Cuál es tu opinión con respecto al fenómeno de la “fake news” y cómo se vivió la elección en México?

 -Empezando con lo último, implementaron exactamente las mismas estrategias que con Macri, con Temer, en México. Hubo una filtración de información reciente de que durante la campaña electoral, grandes empresarios de México aliados con intelectuales de derecha, establecieron algunos laboratorios de fabricaciones de fake news en que fluye el dinero como agua. El comandante de los troll decía para cada meme 50 000 pesos que es una cosa increíble. Pero aun así, lo derrotamos en México. No fue coyuntural la derrota, sino por la lucha de mucho tiempo, de estar visitando pueblo a pueblo, no fue una cuestión de estrategia mediática. En la UNAM, de hecho, justamente vamos hacer un taller intensivo de periodismo comunitario de “Combate a las Fake news”. Es uno de los grandes nuevos frentes de trabajo académico e intelectual que tenemos que hacer, porque es una cosa increíble. Ellos se dan cuenta que fabricando realidades, pueden generar histerias y rechazos hacia propuestas progresistas. Tenemos que estar preparados como sociedad para identificar esto y al final de cuenta tener ese compromiso con la verdad y con la justicia.

-En este sentido hubo legislación, por ejemplo en Argentina a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, más allá que fue muy importante en la generación de espacio dentro del espacio radioeléctrico para radios comunitarias, para otro tipos de organizaciones. Pero es verdad que internet parece haberse comido parte de eso o en todo caso esas legislaciones parecen estar desfasadas con lo que sucede. ¿Qué pasa en México con respecto a esto, teniendo en cuenta que el panorama mediático también es muy poderoso?

-Un lugar donde hemos avanzado mucho en esa agenda mediática, es en la materia electoral. Desde hace muchos años hemos tenido un esquema de restricción de compra de tiempos en radios y televisiones en campañas políticas; y hace unos diez años se hizo una reforma constitucional que se prohibía totalmente cualquier compra de propaganda o de anuncios  en la radio y televisión. Y esto ha ayudado justamente que se afloren más punto de vistas, no como en los Estados Unidos donde el que paga manda: aquí hay tiempos de estado para las campañas electorales. Sin embargo, igual que con la reforma de Argentina, está siendo rebalsado por los tiempos. Esta campaña de “fake news”, por ejemplo en 2018, fue exclusivamente en redes. Las redes están tomando esto y estamos perdiendo un poco esta rectoría del Estado, esta regulación de la educación pública sin censura, sino simplemente asegurar equidad y eso es lo importante. Yo creo que sí tenemos que entrar en ese debate a nivel del mundo, México y América Latina en particular. Suena muy feo regular el internet, nadie buscar regularla. Yo soy el primer agradecido con las redes como un espacio de libertad de expresión, pero tenemos que tomar enserio que por ahí se filtren intereses privados y poderes fácticos muy fuertes desde las mismas empresas: twitter, google, facebook, son empresas privativas que cuando quieran te pueden cerrar tu cuenta. Entonces, cómo garantizamos una verdadera discusión democrática en esta nueva coyuntura mediática, eso es el gran reto. Porque, sí, efectivamente los medios comerciales, radio y televisión en México, siguen siendo los mismos que antes. Tenemos algunas otras opciones ahora, sobre todo los medios públicos, están intentando dar una pluralidad a la discusión, pero sólo es un gran reto para todos estos gobierno.

-Por último, John, en relación a este planteo más optimista relacionado con lo que sucede en México: ¿se puede tener optimismo en el resto de la Latinoamérica pensando que es un año eleccionario contundente en Bolivia, pensando la continuidad de Evo, en Uruguay, en Argentina? ¿Cómo ves ese panorama?

-Es lo que decía al principio: yo creo que es un poco el ejemplo de México, llega tarde a la ola rosa, pero este efecto es la primera de una nueva ola. Porque yo no veo a estos gobiernos de derecha realmente ofreciendo una nueva visión utópica transformadora a sus sociedades. Yo los veo como reacciones temporales a debilitamientos de estos experimentos progresistas que habían estado diez, quince años, y ya la gente quería algo diferente. Pero ahora que están viendo lo que es esa cosa diferente, va haber retorno. Si seguimos trabajando y luchando juntos, yo creo que eso se puede lograr, veremos este año. Yo creo que la elección argentina va a hacer clave, la boliviana también desde luego. Vamos a ver cómo se desarrolla el gobierno de Bolsonaro y de Trump mismo, que son los grandes experimentos de este nuevo neofascismo y si ellos logran consolidar su legitimidad. Trump sí tiene una legitimidad, la gente esperaba que igual fuera a colapsar como Macri, pero no, él está ahí y podría reelegirse. Esto habla de cosas muy profundas que están pasando en los Estados Unidos, que también hay que diagnosticar muy bien. Yo creo que en América Latina tengo una perspectiva optimista sobre el futuro próximo.

John M. Ackerman

John M. Ackerman

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Escritor y activista. Doctor en Sociología Política y Doctor en Derecho Constitucional.

1 comentario

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  • Quiero empezar este comentario con tu respuesta infantil de no uso reloj. No tener reloj no te hace mas marxista, haciendo referencia a tu entrevista con el pseudoperiodista Tavira, y tener en tu cerebro los conceptos de luchas entre “izquierda” y “derecha” ya caducos, sin vigencia y eficacia explicativa en el análisis político de las sociedades contemporáneas todavía me llevan a pensar en tu retraso académico. Así lo veo.

    Acércate a la tesis del “fin de las ideologías”, con amplio consenso en la academia de las ciencias sociales que como sociólogo seguro conoces.

    Cuando los mexicanos podamos comprender la diferencia entre un líder, un dirigente, un caudillo, un jefe, un mesías, un cabecilla y entre un gobernante, un estadista y un político podremos dialogar con la cabeza y no con el estómago y no por sentido común o mera percepción sobre la verdadera esperanza.

    Un líder independientemente de ser honesto, disciplinado, sincero, justo, sensible, responsable, paciente, imaginativo, con capacidad fluida de comunicación, estratega, proactivo, que no genere division entre los mexicanos que sepa hacer alianzas y no confrontación, que no sea mandón, que contesta a preguntas en forma precisa, con datos en la mano, sin rodeos, que sea equilibrado y no conteste con chistoretes, sino en forma inteligente y vocabulario fluido y coherente puede pensarse que tiene cualidades de líder.

    Ante todo debe ser magnánimo, equilibrado y humilde. Y el gran problema de nuestro país ha sido y será la falta de coherencia entre el pensar y actuar de los gobernantes que elegimos, porque votamos con el estómago.

    Por cierto, no votaron por tu ídolo, votaron para castigar a los políticos corruptos sin medir las consecuencias de contratar un personaje con cero aptitudes y capacidad intelectual para una empresa del tamaño de México y no la de un municipio como Macuspan; no es lo mismo manejar una tortillería que administrar Grupo Bimbo (aunque sean para ustedes una empresa de fifis) que ser un estadista y para no llevar a una nación al abismo con el discurso izquierdas contra derechas.

    Los valores de un líder no se miden por el número de seguidores según las encuestas. El haber elegido al carismático por ser el político menos malo tiene ya sus consecuencias igual o peores a los anteriores.

    Mientras entre los mexicanos no haya un líder con cualidades y virtudes intrínsecas de conciliación, respetado y admirado por todos, y no solo por la mitad de la población, no tiene madera de líder.

    La magia del caudillo redentor no existe, y sí hace peligrar lo mucho o poco que se ha alcanzado, y a mi juicio es mucho. Lee otros medios aparte de la Jornada.

    El riesgo es perderlo todo por las falsas propuestas y las y erróneas decisiones de un político dispuesto a llegar y quedarse en el poder de una u otra forma con su discurso basado en un pensamiento anquilosado.

    México podrá transformarse en la medida en la que tengamos un estadista preparado que sobretodo ame a su patria, y no lo vea como su negocio personal, y al mismo tiempo, una sociedad civil participativa e informada. Los políticos no son dioses. Los caudillos menos.

    Un líder y estadista se le nota en todo su ser, incluso en su impronta, y que a este y a su equipo les falta mucho. Además tiene una visión de país de largo plazo, esta por encima y ve más allá que el común de sus conciudadanos. Ninguno de los que hemos tenido es estadista ni líder. Pero tengo fe que algún día México será próspero sin ratas de partidos que solo buscan su bienestar aunque este navegue con la antorcha de la esperanza.

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